Es difícil pararnos a leer o a escuchar temas que no sean acordes a lo que pensamos, creemos o sentimos, pero negarnos a ello, es negarnos también a recibir sensaciones nuevas que creen más actividad a nuestro cerebro.
Es decir, si continuamente leemos sólo lo que nos gusta, es como pedir a otros que sólo nos digan lo que queremos oír; sí, alimentarán nuestro ego, pero no nos ayudarán a crecer.
Las redes sociales hacen eso; las redes son máquinas programadas y dirigidas al consumismo, o a lo que es lo mismo, al mayor tráfico posible, de ahí que llamen siempre nuestra atención sobre cosas que saben que nos gustan, mayor visualización, mayor negocio.
Mi propuesta; CINCO MINUTOS, dedicar cada vez que nos conectemos, al menos cinco minutos a mirar o escuchar otras cosas que no leemos o escuchamos normalmente.
Naturalmente, esto aplicaría a cualquier ámbito de nuestra vida, pero hoy quería centrarme sólo en REDES...
Música que no escuchamos normalmente
Frases que no entendemos
Escritores que no están en concordancia con nuestra manera de pensar
Filosofías contrarias a la nuestra.
¿Por qué no? ¿Por qué no dedicar esos CINCO MINUTOS a intentar comprender a otras personas que viven, piensan o se comportan de manera diferente a la nuestra?
(Encarna Hernández Vizcaíno)